viernes, 8 de febrero de 2008

En esas estamos, buscando un sitio

La emancipación que no llega
Los españoles comparten piso a edades cada vez más avanzadas al no poder pagar un alquiler

Acabaron sus estudios, llevan años trabajando y siguen compartiendo piso. Los bajos salarios que cobran millones de españoles, en torno a los 1.000 euros, les impide acceder a un piso en propiedad. Por ello, la necesidad de compartir vivienda se ha extendido a unas edades muy avanzadas en comparación a hace sólo unos años. Pudieron abandonar el domicilio familiar, pero el horizonte de la plena independencia parece aún muy lejano.
Los responsables de Idealista.com y Loquo.com, dos de los portales web más populares entre los que buscan vivienda, hablan de un cambio en el perfil del inquilino de piso compartido: son trabajadores, mileuristas y con edades que se sitúan en torno a los 30 años. "Compartir casa ya no es exclusivo de los estudiantes. De hecho, vemos cada vez más anuncios del estilo 'se busca chico trabajador y responsable. No erasmus ni estudiantes", explica Belén Fernández, responsable de comunicación de Loquo.
Son personas que se han quedado fuera del mercado de venta o alquiler de vivienda por culpa de los elevados precios del mercado. El precio medio de una vivienda de alquiler en Barcelona es de 1.000 euros, según datos del Ayuntamiento. La consecuencia es un excepcional crecimiento de la demanda para compartir piso, en comparación con las personas que quieren alquilar. "En enero de 2008 creció el 97,2% el número de personas que visitaban nuestra web para buscar habitación en un piso compartido respecto del año anterior.
Los que buscaban pisos de alquiler aumentaron el 57,9%", asegura Fernando Encinar, responsable de comunicación de Idealista.com. Belén Hernández, de Loquo, señala que la tasa de crecimiento anual en la categoría de compartir piso en su portal es el 33% mayor que en las categorías más tradicionales de vivienda. Una encuesta elaborada por este buscador revelaba que uno de cada tres residentes en España entre 18 y 35 años opta por compartir piso a causa del precio de la vivienda.

Castings para elegir compañero de piso
Sin embargo, no es fácil encontrar habitación en Madrid o Barcelona, donde siguen siendo insuficientes las viviendas que se destinan al alquiler. Por eso es frecuente que se realicen algo así como castings en los que 15 o 20 demandantes de una sola habitación se reúnen en el piso para explicar a sus futuros compañeros edad, ocupación, aficiones y otros datos personales con la esperanza de dar con el perfil deseado.
"Viene mucha gente que lleva semanas buscando y acaban por suplicarte que les alquiles la habitación. Ni siquiera miran como es el piso", cuenta Inés, una joven que en los seis años que lleva viviendo en el mismo piso ha tenido que organizar varias de estas selecciones. "Dos minutos después de poner el anuncio el teléfono ya está sonando. Está bien porque podemos elegir entre mucha gente, pero aun así te equivocas. En cinco minutos no puedes conocer a una persona", explica Inés.
Esta joven asegura que nunca ha tenido en cuenta el sexo de un candidato a la hora de elegir. Pero una visita rápida por Internet revela un altísimo número de anunciantes que demandan chicas. "Es que todavía existe la antigua concepción de que es más fácil convivir con chicas porque son más limpias o más agradables de trato. Pero es una teoría errónea. Ya hace mucho tiempo que los chicos están perfectamente acostumbrados a hacerse cargo de las tareas domésticas", explica Belén Fernández.

Anuncios fuera de lo común
Entre los cerca de 1.300 anuncios que se cuelgan cada día en este portal en Madrid y Barcelona en la categoría de compartir piso, hay algunos algo fuera de lo común: "Ofrezco una habitación con baño independiente, a chica de 18 a 30 años. Yo vivo en el mismo piso. Soy simpático y agradable. No cobro por nada de lo que ofrezco, solo pido un poco de cariño y una relación por lo menos una vez a la semana".
Este anuncio no es una excepción. "No tenemos una política especialmente restrictiva en estos casos", cuenta Belén Fernández. "Nosotros siempre decimos que Loquo lo hacen los usuarios. Cuando leen un anuncio que les resulta ofensivo, son ellos los que tienen la opción de marcarlo como prohibido y acabar por borrarlo", cuenta la responsable de comunicación del portal. En Idealista son algo más estrictos: "Tenemos un equipo de calidad que se lee todos los comentarios. Eliminamos los de contenido racista, homófobo y los que se refieren a favores sexuales a cambio de la habitación", afirma Fernando Encinar.

Abusos de los inquilinos
El sentido común dice que no hay que hacer caso a este tipo de anuncios, pero también hay que tener los ojos bien abiertos a otro tipo de abusos. La ausencia de contratos de alquiler favorece la existencia de inquilinos que se otorgan el derecho de cobrar la renta a los recién llegados con el consentimiento del propietario. Se convierten en una especie de intermediarios que cobran una cantidad superior a la que establece el dueño de la vivienda. "Hace dos años vivía en un piso con otras siete personas. Pagábamos directamente a una pareja que vivía allí también de alquiler.
Tenían algo así como un pacto con el dueño: él les dejaba que se llevaran una parte de nuestros alquileres, y a cambio ellos vigilaban que en la casa todo estuviera en orden", cuenta Sonia, una joven gallega que recaló en Barcelona para estudiar un doctorado. "Llegaron incluso a cobrarnos 10 euros extra cada vez que algún novio o amigo pasaba la noche en la casa. Entonces nos revelamos y nos echaron del piso a todos", explica Sonia.

http://www.elpais.com/articulo/paginas/emancipacion/llega/elppor/20080208elppropag_1/Tes

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